
Probablemente nadie haya escuchado el nombre Shane Supple. Era el arquero suplente, de 22 años, del Ipswich Town, club que milita en la segunda división inglesa. Se decía que tenía un gran futuro.
Sus estadísticas no eran para nada malas para tener sólo 22 años: 40 partidos en Primera, campeón juvenil en el 2005 con su equipo y la participación en el sub-21 de Irlanda, el paso anterior a debutar en la selección mayor de cualquier país.
No estoy usando el pasado porque Supple haya muerto ni mucho menos. Simplemente eligió cambiar de carrera. Largó el fútbol profesional. Una decisión que requiere de mucho coraje y que demostró que Supple es una persona bastante madura para sus cortos 22 años.
"Jugar profesionalmente al fútbol no es algo que quiera seguir haciendo", le dijo a la página oficial del club el 20/8 de este año, cuando anunció su retiro. "Cuando uno crece se da cuenta que hay otras cosas en la vida y para ser sincero el fútbol no terminó siendo lo que yo esperaba", continuó.
Explicó que "no hay una sola razón, son varios factores los que me llevaron a tomar esta decisión. Pero bien en el fondo de mi corazón el fútbol no está y no puedo ir a trabajar todos los días para tratar de convencerme de algo. Por eso siento que es el momento de decir basta. Podría decirse que me desenamoré del fútbol. Y siempre me dije a mi mismo que cuando eso me pasara no iba a seguir".
Suena demasiado sincero y de valor lo que decía Supple. Más teniendo en cuenta que muchos futbolistas se aseguran la vida en su actividad con los altos salarios que cobran.
Obviamente, se supone que antes de que Supple hiciera pública su decisión, tuvo que habérsela comentado a su entrenador. Bueno, su entrenador, justamente, era un rústico mediocampista central del Manchester United de gran temperamento, que nunca sacaba la patita, todo lo contrario, y de una fiereza tremenda: el irlandés Roy Keane. Quiero decir: tomar esa decisión y además tener que decírsela a Keane, un tipo de carácter irascible, requiere de más coraje todavía.
Keane resultó ser un pan de Dios y dijo: "Si me decían que esta semana un jugador del Ipswich iba a retirarse Shane hubiera sido el último en el que pensara. Es un excelente profesional y una gran persona. Y aunque estoy desilusionado en que crea que el fútbol ya no es para él, lo respeto y admiro por la difícil decisión que tomó. Es un pibe inteligente y estoy seguro de que en lo que decida hacer le va a ir bien. Desde ya que tiene las puertas abiertas para venir al club cuando quiera", cerró quien hacía una gran pareja de volantes centrales con Paul Scholes.
Creo que lo que es para admirar es que haya tomado el coraje para hacer lo que pensaba. Se decía que tenía un sueldo más que alto, y sin embargo, dejó la seguridad y cómodidad que el dinero le podía asegurar para hacer lo que su corazón le pedía. Algo que no se ve todos los días. Y que demuestra que la plata no hace la felicidad.




